
Si no has visto el partido, pensarás que un empate a dos goles en un campo maldito para Osasuna, como el Coliseum Alfonso Pérez, es un resultado maravilloso. Si te cuento que los rojos se adelantaron por dos veces en el marcador, y que otras tantas veces consiguió remontar el Geta, puedes pensar que hemos sido unos “membrillos” (como le gusta decir al míster), y que nos hemos dejado dos puntos en la gatera, porque mojar por partida doble fuera de casa y no ganar clama al cielo. Pero la realidad, amigo lector, es que en algunas fases del partido nos han asediado, y gracias a la entrega y la fuerza de los rojos se ha cosechado un punto que sabe a gloria.
La cosa empezó de maravilla. En el minuto 6 de partido, Ibrahima Balde, Ibracadabra para los amigos, conectó con la cabeza un centro desde la derecha de Raúl García. El testarazo era blandito, porque había rematado muy forzado, pero ¡ay amigo!, el portero Moyá estaba un pelín adelantado, y al intentar ir hacia atrás a contrapié, un resbalón inoportuno hizo que se cayera al suelo, y el balón entrara mansamente en la meta azulona. Pero el Getafe no se vino abajo, a pesar de su mala fortuna, y poco a poco fue poniendo cerco a la portería de Andrés. De la mano de un canterano llamado Barrada, los locales tuvieron un montón de ocasiones para empatar antes del descanso. Otra vez la banda izquierda era un coladero como en Bilbao, y Mendilibar volvió a demostrar que gestiona el equipo con mano de hierro, y primero quitando a Cejudo en el ¡minuto 26! para meter a Damiá de lateral izquierdo y adelantar la posición de Raitlala a la de interior izquierdo, y posteriormente en el descanso sentando al finlandés para sacar a Calleja. La banda izquierda titular, recompuesta en 45 minutos. Pocas bromas con el entrenador, que no se anda con chiquitas.
En la segunda parte, salió Güiza al campo y nos amargó la tarde. El ex de Nuria Bermúdez, (lo siento, tenía que decirlo), nos la metió doblada dos veces (jeje). La primera que tuvo la clavó el jerezano. Se veía venir. Entonces fue cuando la dupla Raúl García – Ibracadabra llegaron al rescate. La pantera senegalesa remató en el 66 un jugadón de Osasuna de los que te hacen levantarte del sofá y gritar gooooooooooolllll con todas tus fuerzas. Bertrán se pateó toda la banda derecha, la peleó como un campeón en la línea de fondo, y finalmente la cedió atrás para que, como en el primer tanto, Raúl García metiera un pase medido, al espacio, que remató lanzándose en plancha Ibrahima. Golazo. La verdad es que parecía nuestro día de suerte. Pero ahí estaba de nuevo Güiza para aguarnos la fiesta. Se anticipó de forma descarada a Sergio Fernández para volver a empatar el partido. Era el minuto 76 y tocaba sufrir. Y vaya si se sufrió. Los jugadores de Osasuna se amarraron los machos y lo dieron todo por el punto. Fue una agonía. Los del sur de Madrid tuvieron varias ocasiones claras de certificar la remontada, pero entre Andrés, la garra del resto del equipo, y la buena suerte lo impidieron.
El domingo nos vista el líder. Un Levante que todavía no conoce la derrota y que tiene que morder el polvo en Pamplona. Pero para eso, habrá que jugar mejor.
¡Aupa Osasuna!
Getafe 2: Moyá; Varela, “Cata” Díaz, Lopo, M. Torres; Rubén Pérez (Míchel m. 71), Lacen (Sarabia m.71); Pedro Ríos (Güiza m. 52), Abdel Barrada, Diego Castro; Miku
Osasuna 2: Andrés Fernández; Marc Bertrán, Sergio Fernández, Lolo, Raitala (Calleja m. 46); Puñal, Nekounam, Raúl García (Timor m. 83); Cejudo (Damiá m.26), Ibrahima y Nino.
Goles: 0-1 Ibrahima m. 6 1-1 Güiza m. 62 1-2 Ibrahima m.66 2-2 Güiza m. 76
Àrbitro: Paradas Romero. Por parte de Osasuna, mostró cartulina amarilla a Mendilíbar, Damiá, Nekounam y Andrés Fernández. Del Getafe amonestó a Rubén Pérez y Miguel Torres.
Incidencias: 7500 espectadores en Coliseum Alfonso Pérez de Getafe