Fabian, the man, en Sammy Lee Forever

Corría el año 1996, Osasuna vagaba cual alma en pena por la Segunda División española, todavía resacosos del vamos a subir y de los días de vino y rosas, acostumbrándonos a los hedores del infierno y a la llegada de todo tipo de mesías futbolísticos capaces de sacarnos del averno, cuando llegó él: Fabian, the man.

Apenas habíamos oído hablar de Fabian, entonces no había Gol T y Áxel Torres era un imberbe. Sabíamos que procedía del Bolton Wanderers de la Premier inglesa, que era nacido en esa inagotable cantera de futbolistas holandeses que es Paramaribo, capital de Surinam. Seedorf, Davids, Hasselbaink y un largo etcétera de compatriotas nos hacían presagiar que algo “grande” se acercaba. Y vaya si era grande! 

Aún recuerdo esa talla y ese talle! Cómo olvidarlo, Fabian! Qué pocas tardes de gloria, pero cuántas risas entre colegas! Cuánto talento desaprovechado! sí, porque lo tuyo Fabian, no era el fútbol, era algo más que eso. Confundiste el concepto: oíste hablar de arietes, de penetrar retaguardias…  sin duda el lenguaje te jugó una mala pasada. No fuiste capaz de ver que tu sitio estaba entre los más grandes, pero no del balompié. Tu sitio estaba con Rocco, con Nacho Vidal,como si de un tridente mágico se tratase. Pudiste ser una estrella del celuloide, de ligueros y taparrabos, de toma y daca, de ataque y contraataque…planta tenías pero…confundiste el concepto!

Todavía me parece ver tu silueta alargada en la portada de esas míticas revistas de kiosko, esas que se vislumbran en una esquinita, arriba a la derecha, algo ocultas entre magazines de cocina y decoración. O en algún video clandestino de esos que se filtran entre el mar de páginas web que nos rodea. Mientras tanto, me deleito viendo tus goles en youtube, recordando lo que pudo ser y no fue.

No dejaste gran impronta con tu fútbol, pero sí un recuerdo imborrable. Y es que en esta Santa Tierra hay varios caminos para dejar huella: con goles, con buen fútbol, con rasmia, entrega, pundonor o con buenos ratos, y de esto último doy fe que me dejaste unos cuantos. Aquí, en la vieja Iruña, jamás te olvidaremos.

Donde quiera que estés, grande Fabian!!!

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