Es casi imposible plasmar en una crónica lo que vivimos ayer en el Sadar. No se puede expresar con palabras el torbellino de emociones que me recorrieron el cuerpo durante todo el día, en la previa, y sobre todo durante el partido, con especial mención para el gol de Patxi Puñal. Se me saltaron las lágrimas, como a ti. No hay porqué esconderse. Orgasmo rojillo total.

El zapatazo a la escuadra del cebollero simbolizó el @Osasunismo en su máxima expresión. El capitán, santo y seña del equipo, le pegó a la pelota con el empujón de los 20.000 espectadores que abarrotaron las gradas del viejo Sadar, como tantas otras tardes, para vivir otra noche mágica.
Podría escribir que el Sevilla se puso por delante, nada más comenzar la segunda parte. Que los resultados eran favorables y que, en caso de ganar, estaríamos salvados, pero no. La cosa hoy va de sentimientos. Las sensaciones que ayer sentí en mi cuerpo no las cambio ni por la Champion´s ni por la Uefa, ni por la madre que las parió. Qué brutal. Qué escándalo. Qué gozada.
Tenía que ser él. Estaba claro. Cuando más falta hacía, cuando el estadio estaba enmudecido por el resultado, y ya pensando en buscar el milagro en el Bernabéu, la esencia el @Osasunismo salió al rescate del equipo con el mejor gol de su carrera en el momento más importante. Tendrían que hacerle a Puñal una estatua en los aledaños del estadio rememorado el instante previo al golpeo del balón, con la pierna izquierda flexionada y la derecha hacia atrás, apunto de enviar el misil a la escuadra que nos llevó al éxtasis. Cinco años sin marcar gol llevaba Puñal, está claro que la espera ha merecido la pena.
El gol de Cejudo de falta, otro golazo, fue casi por inercia. Y lo que se vivió ya con el 2-1 en el marcador y la permanencia en el bolsillo fue increíble. Tengo una imagen de todo el estadio cantando a la vez, con las bufandas al viento que no se me olvidará fácilmente. Otra vez se me humedecieron los ojos al ver a la tropa tan feliz. No se si es que soy un moñas o qué, pero me da igual. Hoy me quito la careta.
Y como no podría ser de otra manera, el Sevilla tuvo una ocasión clarísima para empatar, pero ahí estaba San Andrés, para salvar los muebles metiendo un pie salvador.
En cuanto se me pase la resaca, empezaré a pensar en la limpia que hay que hacer, comenzando por el entrenador. Es muy bonito eso de jugar al despiste todos lo días poniendo en el once titular a gente que la semana anterior no han ido ni convocados, como por ejemplo con Masoud ayer, pero lo de dejar a Oier en el banco clama al cielo. No hay más que ver a Puñal para darse cuenta de que en estos partidos la gente de casa rinde más que los de fuera. Es así. Y tienen que jugar. Así, a bote pronto, se me ocurre que al entrenador de la temporada que viene, le podrían decir que obligatoriamente tienen que jugar al menos cuatro o cinco de la cantera, o algo así. Eskerrik asko Mendi.
¡Aupa Osasuna!
OSASUNA: Andrés; Marc Bertrán, Rubén, Arribas, Damiá; Puñal, Silva; Masoud (Llorente, m.56), Armenteros, De las Cuevas (Cejudo,m.72); Sola (Oier, m.84).
SEVILLA: Beto; Coke (Cicinho, m.46), Botía (Puerto, m.67), Cala, Fernando Navarro; Medel, Kondogbia; Jesús Navas, Rakitic, Perotti (Baba, m.73); Negredo.
ÁRBITRO: Muñiz Fernández (asturiano). Expulsó a Mendilibar (m.90). Amonestó a Botía (m.59), Kondogbia (m.61), Marc Bertrán (m.84), Damiá (m.85), Andrés (m.92)
GOLES
0-1 (m.50): Negredo a 1-1 (m.62): Puñal.2-1 (m.78): Cejudo
INCIDENCIAS: Lleno en el Reyno del Sadar